De a poco comenzaron a registrarse lluvias en el este de Australia, muy afectado por los incendios. De todos modos, la situación sigue siendo crítica. Hasta el momento se produjeron 23 muertes y se quemaron más de 1.500 viviendas. Además, se calcula que varios millones de animales murieron por efecto del fuego y del humo. Hasta ayer, la calidad del aire en Canberra, la capital del país, era la peor en todo el mundo debido a la gran concentración de humo.

fotos reuters
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